Rios de sangre y tinta

Comunicado realizado por la Coordinadora Antifascista de Madrid, ante la criminalización al asesinato de Carlos Palomino durante esta décadacarlos_Xaniversario_tinta_delante

Este año se cumple el décimo aniversario del asesinato de Carlos Palomino, un joven madrileño de tan solo 16 años que fue apuñalado a manos del militar neonazi Josué Estébanez en la estación de Metro de Legazpi. Tras toda una década de lucha y organización en las calles reivindicando su memoria, nos resulta imposible de olvidar el sesgado y tendencioso tratamiento informativo que se realizó sobre los hechos por parte de los medios de comunicación masivos del Estado español, los cuales volvieron a prescindir de sus códigos deontológicos para contribuir en la persecución y la difamación que sufre el movimiento antifascista en su conjunto. Ignorando su compromiso con la difusión de una información veraz y contrastada, optaron por la publicación de innumerables injurias y calumnias de las que fueron objeto desde la familia, hasta su abogado y sus amistades más cercanas, pasando por el propio Carlos una vez que su vida le había sido arrebatada.

Los medios de comunicación masivos equivalen a una de las herramientas usadas por el capitalismo para perpetuar las relaciones de dominación de clase existentes, así como para beneficiarse social, política y económicamente de su posición privilegiada en la sociedad. Para ello no dudan en denigrar su profesión, convirtiéndola en un simple amplificador de las denominadas versiones oficiales, a las que otorgan la veracidad absoluta e irrebatible. Por ello, tras el asesinato de Carlos Palomino hemos tenido que soportar todo tipo de vejaciones en referencia a los hechos. Desde el primer momento se pudo apreciar la absoluta criminalización a la que fue sometida nuestro compañero, convirtiendo a Carlos en un delincuente ante la opinión pública, la cual acató esta versión como válida para justificar el asesinato de un joven de 16 años. Una vez justificado este hecho deleznable, optaron por la limpieza de la imagen pública del asesino, del que prefirieron ocultar su ideología neonazi, así como su relación con los cuerpos de represión del Estado español.

Pese a que su condición de militar salió a la luz, los medios de comunicación masivos preferían señalar el discurso inclusivo y solidario de Carlos Palomino como uno de los desencadenantes del asesinato. Esta situación, que buscaba poco menos que culpar al antifascismo de los hechos sufridos, también pretendió la estigmatización de todas aquellas personas que combatimos día a día por unas calles sin violencia fascista. A todo ello debemos sumarle la labor que hicieron estos mismos medios en el encubrimiento de las responsabilidades políticas del asesinato, las cuales correspondieron principalmente al PSOE y, más concretamente, a la entonces Delegada de Gobierno en Madrid Soledad Mestre, la cual no dudaba en autorizar desfiles y movilizaciones fascistas en barrios obreros y multiculturales para provocar a la comunidad migrante, facilitando y amparando de esta forma sus cacerías.

De hecho, cuando el antifascismo hace uso del legítimo e innegable derecho a la autodefensa ante estos grupúsculos autoritarios y genocidas las prácticas de los medios de comunicación evidencian su cercano posicionamiento al movimiento neonazi en su conjunto. Sus continuos intentos por deslegitimar la lucha antifascista, así como por igualarla a aquellas ideologías antagónicas por sus sesgos discriminatorios, demuestran su posicionamiento interesado y pernicioso en la sociedad. A nuestras espaldas existe una larga historia de organización y lucha en las calles por unos barrios inclusivos, solidarios y multiculturales, mientras el fascismo carga con una larga lista de asesinatos, agresiones físicas y verbales, intimidaciones, insultos, vejaciones, y colaboraciones continuas con los cuerpos de represión del Estado español.

Desde la Coordinadora Antifascista de Madrid no podíamos ignorar todos estos hechos, y por ello queremos recordar que todos esos medios de comunicación de masas fueron cómplices directos del asesinato de nuestro compañero. Porque igualaron víctima y verdugo, porque defendieron a ultranza la inocencia de un militar neonazi que había asesinado a sangre fría a un joven de 16 años por su condición de antifascista, porque criminalizaron hasta la saciedad la legítima lucha contra el racismo y la homofobia, porque trataron de ocultar los verdaderos motivos ideológicos que llevaron al neonazi Josué Estébanez a arrebatar la vida a Carlos Palomino. No olvidamos vuestras mentiras, calumnias e injurias publicadas para convertirnos en delincuentes a ojos de nuestras familias y amigos/as.

¡Ni olvido ni perdón!

Coordinadora Antifascista de Madrid

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