Los anarquistas: los activistas más importantes de la izquierda judía israelí

A los anarquistas de Israel se les hace un montón de acusaciones sin sentido. Ellos son un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos con la desobediencia civil y las protestas no violentas contra la ocupación de los territorios palestinos. La mayoría de esas acusaciones son mentiras. El hecho es que los anarquistas son el único grupo en Israel que se ha empeñado en serio en la lucha contra la ocupación.

La derecha israelí ha aprendido una palabra nueva: ‘anarquistas’. El parlamentario Miri Regev dijo de los líderes de la protesta del 14-J que eran “anarquistas que socavan activamente el estado”. El periodista de asuntos económicos de Canal 10 Sharon Gal dijo que los manifestantes eran “una especie de anarquistas”. Las actualizaciones y comentarios en sitios de noticias de Facebook reflejan sentimientos similares. Y no todo es gratuito. El movimiento en favor de la justicia social en Israel está dirigido por la clase media y siempre ha habido muchos más israelíes normales en las manifestaciones que revolucionarios profesionales.

Pero hablemos de los anarquistas. En los dos o tres años últimos he viajado con ellos muchas veces para asistir a manifestaciones en Cisjordania y he llegado a conocer a un buen número de anarquistas, sobre todo a miembros de Anarquistas contra el Muro. No sería una exageración decir que mi relación con ellos ha modificado fundamentalmente mi percepción política.

Al principio, estaba horrorizado por la forma en que los anarquistas desestimaban los acontecimientos que eran muy importantes para mí, como las elecciones al parlamento o las manifestaciones en la Plaza Rabin. Sin embargo, después de un tiempo empecé a comprender el poder de su activismo político. Un aspecto de ese activismo es pensar políticamente sobre todas nuestras opciones de vida: lo que comemos, a quién explotamos por medio de nuestro trabajo y cómo oprimimos a otros. La otra cara es comprometerse en una acción política concreta y de forma continua. Su activismo no se traduce solo en manifestaciones. Los anarquistas han cambiado los nombres de las calles de Tel Aviv con los nombres de los calles de la ocupada Hebrón. Han publicado pegatinas denunciando las acciones violentas de los colonos contra los palestinos. Y han “devuelto” al embajador de EEUU los embalajes de los botes de humo fabricados en EEUU y que el ejército israelí emplea contra los manifestantes en Cisjordania.

Estas son acciones simbólicas, cuya finalidad es elevar la conciencia de los ciudadanos acerca de lo que se está haciendo en su nombre a tan solo 20 kilómetros de Tel Aviv. El hecho de que los judíos israelíes que componen este grupo sean los únicos que se oponen decididamente a la ocupación —y no solo con quejas en conversaciones de caféo en las páginas de Haaretz— es poco halagador para la sociedad israelí.

Los anarquistas son solo unas pocas docenas, pero tienen una gran influencia. Miles de israelíes han visitado Bilín y han visto por primera vez al ejército israelí desde la perspectiva palestina, es decir, frente al cañón de un arma en lugar de detrás del gatillo (esta es una experiencia que cambia la mentalidad). El ejército modificó la ruta del muro de separación en Bilín como consecuencia de las manifestaciones. Además, las manifestaciones ayudaron a llamar la atención de toda la población sobre la ocupación.

La lucha de Sheij Yarrá nació del activismo de los anarquistas. Incluso los manifestantes en favor de la justicia social han aprendido algo de ellos, y no me estoy refiriendo a la rotura de los cristales de los bancos.

La mayoría de las acusaciones dirigidas contra los anarquistas son mentiras. He asistido a decenas de manifestaciones y no ha visto ni una sola vez a un anarquista tirar piedras o atacar a un soldado o un policía. A diferencia del movimiento anarquista global, los anarquistas israelíes restringen su activismo a la desobediencia civil y la no violencia: negativa a servir en el ejército, bloqueo de carreteras, boicots y detenciones voluntarias. Por estas acciones están pagando un alto precio personal.

Aunque estoy en desacuerdo con ellos y no me gusta su dogmatismo, estoy convencido de que los anarquistas son el grupo de izquierda más importante de Israel en las últimas décadas. Muchas personas que hace unos pocos años cacareaban contra ellos, les dan ahora todo su apoyo. Como escribió un activista esta semana en Facebook, “si hubiera tantos anarquistas como dicen los idiotas del parlamento, habría muchos menos idiotas en el parlamento”.

http://disenso.wordpress.com/2012/07/11/los-anarquistas/

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